martes, 14 de septiembre de 2010

Testimonio de Bbeghia Haddi, hermana del preso político Kenán Haddi

Hubo una manifestación el el Barrio de Matallah en la que participó toda la población para luchar contra la autonomía que ofrece Marruecos al Sahara Occidental y pedir la autodeterminación.

La intervención de la policía ha sido brutal, pegando a todo el mundo indiscriminadamente y sin medida.

Yo todavía tengo prótesis metálicas en el hombro consecuencia de otras actuaciones de la policía.

Me han pegado en todo el cuerpo, incluso en la cabeza. Los que me pegaron no eran ni 10 ni 15 ni 20, eran como una ola, me tiraron abajo, nunca he visto tanta gente pegándome así (y eso que me han pegado mucho y en muchas ocasiones).

Luego me subieron a un furgón de la policía y me llevaron al río pegándome durante todo el camino. Un saharaui les vió cuando me llevaron y les siguió a distancia. Cuando me abandonaron en el río, vino a buscarme.

De vuelta a casa, ví a la policía delante de la casa, intentando arrancar las ventanas. Entraron en la casa provocando, me insultaron, me amenazaron: “esta vez no te vamos a torturar, vamos a pasar el coche por encima de tu cuerpo”.

Yo ahora tengo todo el cuerpo afectado, tiene marcas. Esto no puede seguir así, no recibimos protección internacional, no tenemos ejército, y así, un día vamos a desaparecer.

Diaria y sistemáticamente tenemos víctimas de torturas. Gente abandonada en el río, en pleno desierto. Pedimos que las organizaciones internacionales intervengan para protegernos.

¿Qué hace la Minurso aquí? Lo único que vemos es que comen, beben, salen y vuelven borrachos.

Creemos que Marruecos ha aceptado la venida de la Minurso de cara a la galería y la está manipulando como quiere.

Nosotros cuando vimos a la Minurso la primera vez, creíamos que nos iba a proteger, pero luego descubrimos que los soldados de la Minurso veían cómo la policía nos apaelaba, y no hacían nada.

Queremos que las organizaciones de Derechos Humanos intervengan urgentemente para protegernos porque diariamente tenemos víctimas de violaciones de derechos humanos.

Nosotros vamos a seguir luchando hasta el último suspiro. Y no vamos a parar hasta lograr nuestro objetivo de liberar el Sahara y de reagrupar a las familias separadas en ambas partes del muro.

Nosotros, hoy, no tenemos nada más que Dios. No tenemos armas, ni siquiera piedras. La policía nos tira piedras que traen en su coche. (Nota del traductor: estos barrios estaban abandonados; no había asfalto. Aunque Matallah tiene muchos accesos, la policía no podía entrar. Por eso decidieron asfaltarlo todo y los ciudadanos se quedaron sin piedras).

Yo, ahora, después de todo esto, lo único que digo es “Labadil, labadil” (autodeterminación o nada) y “toda la patria dispuesta al martirio”.

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